Elegir un nutricionista no es solo una cuestión de perder peso o de recibir un menú semanal. Si has probado dietas, has tenido efecto rebote o sientes ansiedad con la comida, este artículo es para ti. Aquí te explico en qué fijarte al elegir un buen nutricionista, especialmente si buscas resultados sostenibles y un acompañamiento real
Que no centre todo en la báscula
Un buen profesional no mide el éxito solo en kilos. La pérdida de peso sostenible implica muchos más factores:
- Relación con la comida
- Señales de hambre y saciedad
- Energía, digestiones, estado de ánimo
- Hábitos reales que puedas mantener
Si todo gira en torno al peso, las calorías o la restricción, es probable que el resultado sea frustración y efecto rebote.
👉 Busca un nutricionista que hable de procesos, no solo de resultados rápidos.
Que personalice (de verdad) el acompañamiento
Cada persona tiene:
- Ritmos distintos
- Historia con la comida
- Emociones, horarios, contexto social
Un buen nutricionista:
- Te escucha
- Adapta las pautas a tu vida
- Ajusta el proceso según lo que va ocurriendo
👉 La personalización es clave para que el cambio sea real y duradero.
Que tenga en cuenta la parte emocional
La mayoría de las dificultades con la alimentación no son falta de fuerza de voluntad:
- Comer por ansiedad
- Culpa tras comer
- Atracones
- Pensamiento todo o nada
Si el enfoque ignora la parte emocional, el cambio se queda a medias.
Un enfoque respetuoso trabaja:
- La conciencia corporal
- El hambre emocional
- La autocompasión y la flexibilidad
👉 Comer bien no debería ser una lucha constante.
Que ofrezca acompañamiento y no solo una consulta puntual
El cambio no ocurre en una sola sesión.
Muchas personas salen motivadas de una consulta… y se bloquean a las dos semanas porque aparecen dudas, miedos o situaciones reales.
Un buen acompañamiento incluye:
- Seguimiento
- Espacios para resolver dudas
- Feedback continuo
- Sensación de no estar sola en el proceso
Que su mensaje conecte contigo
Más allá de la técnica, pregúntate:
- ¿Me siento comprendida?
- ¿Habla mi mismo lenguaje?
- ¿Me inspira confianza y calma?
La relación con tu nutricionista es parte del proceso. Sentirte juzgada o exigida no ayuda a cambiar hábitos.
Conclusión
Ponerte en manos de un nutricionista es una inversión en tu salud. Elegir bien marca la diferencia entre repetir el ciclo de dietas o construir una relación sana y estable con la comida.
Escucha tu intuición, infórmate y elige un acompañamiento que sume, no que restrinja.